Un ambiente seco produce una sensación más agradable, en general, que uno húmedo. Sin embargo, si la sequedad del aire es acusada, pronto se manifiestan ciertos inconvenientes, como sequedad de las mucosas, exceso de electricidad estática, etc.
Si el ambiente es muy húmedo tenemos una sensación de ahogo.
El aire puede llevar agentes patógenos o simplemente polvo o ciertos componentes que es necesario eliminar.
El control de estos factores, a los que podemos añadir el ruido, nos dará la clave para conseguir un ambiente de confort o bienestar.
Existen dos líneas de actuación para conseguir este control: la climatización pasiva y la climatización activa.
La climatización pasiva pretende conseguir un ambiente de confort empleando medios naturales, como un diseño correcto y eficaz de la vivienda, y la utilización de la energía solar como agente calefactor en invierno, etc.
La climatización activa emplea medios mecánicos para impulsar el aire o el agua de las instalaciones.